
A disfrutar.
Me fascina soñar dormida. Mucho más que soñar despierta. Cuando sueño despierta sé que lo que veo es mentira. Cuando sueño dormida, sé que lo siento, veo, huelo, toco, vivo, oigo... es absolutamente verdad. Como anoche. Anoche soñé con olas de chocolate. No soy supersticiosa, pero hoy me entró curiosidad. Soñar con olas, dice una página en Internet, tiene muchos significados: si son grandes y te persiguen, va a haber algún cambio drástico en tu vida; si te llevan, pero las controlas, es que todo marchará normal. Yo soñé que se agrandaban a medida que se acercaban. Pero justo cuando pasaban por encima de mi cabeza se solidificaban. Eran alucinantes. Soñar con chocolate, dice otra página de Internet, también tiene varias interpretaciones: o que uno quiere darse una recompensa o que uno se está permitiendo demasiados excesos. No sé por qué soñé con olas de chocolate, si es bueno o si es malo, pero el trocito que probé estaba riquísimo. Quiero más.


Cuando empecé a leer Desgracia, me acordé de Una chica cortada en dos, de Chabrol. Luego me arrepentí de haber relacionado la historia de Coetzee con un bodrio de película.
"Pensé que las tres mujeres [De la Vega, Aído y Pajín] eran las esposas de un señor muy sonriente que las acompañaba, y por deferencia hacia mis visitantes les pedí la foto con mis mujeres y mis hijas", declaró Yogurtu Nge, el empresario polígamo con el que se fotografió la vicepresidenta del Gobierno en su viaje a Níger. "Creí que sólo la vieja [De la Vega] se hacía la foto porque era la primera esposa, y las esposas jóvenes le cedían el honor. Si hubiera sabido que se trataba de una mujer soltera, no se me habría ocurrido invitarle a fotografiarse con mis mujeres, que están casadas como Alá manda", insistió en sus declaraciones al The Niamey Times. Y más: "La mujer es fea y flaca y entiendo que su familia no encontrara marido para ella ni pagando doce docenas de vacas. Pero no debería pasearse por ahí sin su hermano o su padre. Que en Europa haya tantas mujeres solteras me parece un drama que hay que erradicar". Sobre los comentarios acerca de la homosexualidad de la vicepresidenta -negado por ella misma-: "Me horroriza pensar que estuvo acariciando a mis hijas. Como buenos musulmanes, tenemos que erradicar y combatir la homosexualidad". Increíble. Y resulta que la que estaba horrorizada por haberse hecho la foto (Efe) era De la Vega.
No quería ir. Pero me dejé convencer. Y la vi sin haber visto ni una sola entrega anterior de principio a fin. Y lo peor de haberme dejado convencer es que ahora quiero ver la primera y la segunda y la tercera de principio a fin. Reconozco que pasé un rato agradable con Indy. Pero me quedo con Mutt, su peine y una de sus frases: "Vamos!!! -dice convencido y triunfante- ¿Hacia dónde? -continúa alelado-". Las peleas familiares en mitad del secuestro también son impagables. Y luego están las fantasmadas. Por supuesto.
"Te dije una vez que cada hombre posee un templo dorado del tiempo porque tiene corazón. Si los hombres permiten la entrada en él de los hombres grises, éstos consiguen hacerse con más y más de aquellas flores. Pero las flores horarias arrancadas del corazón de un hombre, no pueden morir porque no se han marchitado de verdad. Pero tampoco pueden vivir porque están separadas de su verdadero propietario. Con todas las fibras de su ser tienden a volver al hombre al que pertenecen" , Michael Ende. 
Me levanté a las 8.15. Terminé de ducharme a las 8.30. Veinticinco minutos más tarde… llegué a mi cita con el ginecólogo. No había atascos. Eran las 9.00. Tenían que ser las 9.00. Pero el asistente me miró con cara de ‘nena, te has quedado dormida’. “Son las diez”, me dijo. Miré el móvil. Y eran las diez. Volví a cogerlo. Y comprobé que no me había equivocado: la alarma estaba a las 8.00. ¿Por qué llegué a las diez? Alguien me ha robado una hora por la cara y exijo que me la devuelva. Pero ya!!! Me siento timada. ¿Quién es el responsable del paso del tiempo, quién creó este mundo, quién nos mandará al infierno? Dios???? Que nadie me responde??? Muy bien. En ese caso haré responsable civil subsidario a la Conferencia Episcopal. Rouco no sabe lo que da de sí una hora... de sesión fotográfica, por poner un ejemplo.

Llevar un molatrón en el bolso no es mala idea. A saber. Molatrón es un arma pacífica. Es como una granada, pero no hace daño. Tú la coges, la tiras a tus enemigos y, en vez de explotar y montar un cristo, se convierte en una bola de discoteca con la que tus enemigos no pueden dejar de bailar. Entonces, tú aprovechas y los acribillas porque ellos sólo pueden bailar, bailar y bailar. No sé muy bien si son conscientes de que han sido atacados por el molatrón. Igual se lo pasan pipa sin tener ni idea de la paliza que les espera. Pero eso da igual, porque son los enemigos. Ahora mismo me gustaría tener un molatrón a mano. No por atacar, sino por partirme de risa viendo bailar a cierto personaje. No diré, por supuesto, quién es mi víctima. Mola el molatrón.

"Es un gran misterio. Para vosotros, que también amáis al principito, como para mí, nada en el universo sigue siendo igual si en alguna parte, no se sabe dónde, un cordero que no conocemos ha comido, sí o no, a una rosa...
Hacía tiempo que nos debíamos un Vips y hoy hemos saldado la deuda. Aunque... bueno, para no faltar a la verdad, la deuda la pagó quien puso la tarjeta generosamente sobre la mesa. Gracias, Anaaaaa. Sé que al final os hizo gracia lo de Urkullu con la u, con la a, con la e... Y que si me hubiera sonado los mocos en ese momento, os habríais reído. Y si hubiera sacado el bote rojo... ni os cuento. Insisto, no estoy enganchada. Que sí, Manuelilla, que lo tengo mal acostumbrado y todo eso. Y que si te pido que vengas conmigo a comprar una camiseta, no tendrás en cuenta lo que dijo Ana sobre su día de compras conmigo. Y sé que tú, Ana, por mucho que te desesperen mis dos días de reflexión para decidir si me ducho antes del telediario o después, me esperarás pacientemente. Eso fue lo mejor de la cena, que los defectos, lejos de estorbar, nos divirtieron. Eso, y el dúo de vainilla y chocolate.

Hoy he visto a una mujer valiente. Cogió una peluca y se la puso sin que nadie lo notara. Ahí estaba, como si fuera ella, la misma de siempre. Giró mil veces su cabeza y la peluca seguía ahí, sin atreverse a caer al suelo, como con miedo a quedar sin vida. Fue ella, la misma de siempre, la que tiró la peluca a un extremo del escenario para que todos lo vieran. Una canción fue suficiente para burlarse de su pelo artificial. El de ahora le sienta mejor. Porque ahora lo peina y lo despeina con la vida de frente y el valor de haber visto a la muerte de cerca. Y Luz volvió a encender la luz con una sobredosis de vitalidad. El público no pudo más que rendirse a sus encantos.
Los días son tan egoístas que ni nos preguntan, al despertar, si queremos vivirlos o no. Así que hoy he decidido no hacerle caso al día. No me importa si es lunes o martes o sábado o domingo, si está el sol o la luna, si es laborable o festivo, si hay gente o no veo a nadie, si hace frío o calor, si arranca el coche o falla la batería. Es un día y punto. Un día más. Y me importa tanto que dure más o menos como a Bogart que Bacall se tome la sopa con tenedor. Por fin terminé de verla. El sueño eterno mientras tú dormías.



Lo peor de tener un tío en tu casa no es que no te deje llevar a otros tíos, sino que te tire una taza de leche enterita al suelo. Ahora mismo está aquí. Tirado en el sofá, en calzoncillos, con una manta entre las piernas, sí, una manta ¡he dicho! entre las piernas. Y con una capa de leche semidesnatada Central Lechera Asturiana sobre la mesa número infinito de Ikea. A ver, cómo os lo explico. El tío está mirando la tele, coge la leche semidesnatada, que menos mal que no era entera, porque si no me pone el piso perdido entero (jajaja), y eso, que el tío está mirando la tele, coge la leche, sin mirar, claro, porque está mirando a la tele, y la leche, que ve que no puede más, decide salirse o salir corriendo de la taza, o correrse o yo qué sé. Y claro, el tío pone cara de niño bueno como diciendo que incluso podía haber roto la taza y fíjate qué bueno que es que sólo ha derramado la leche. Y se levanta, por fin, se va a la cocina y trae un paño seco. No hace falta que os diga que la leche parecía el limpiador Pronto esparcido por toda la madera. Eso sí. Si se llega a colgar el trapo del cuello y se tira sobre la mesa como en el anuncio... yo, yo, yo me lo como con galletas.