Sunday, June 28, 2009
Saturday, June 20, 2009
Boris Vian
La espuma de los días me descubrió a un genio al que, como todos los genios, siempre quieres conocer antes de que hayan muerto. Hoy, Público le hace un homenaje no por ser un gran novelista, ni un gran músico, ni un gran poeta... sino por ser algo más que todo eso: un tío cojonudo que se fue hace medio siglo.
Aquí, una de sus canciones más laureadas.
Aquí, una de sus canciones más laureadas.
Sunday, May 31, 2009
Monday, May 18, 2009
Benedetti
El olvido no es victoria
sobre el mal ni sobre nada
y sí es la forma velada
de burlarse de la historia
para eso está la memoria
que se abre de par en par
en busca de algún lugar
que devuelva lo perdido
no olvida el que finge olvido
sino el que puede olvidar.
sobre el mal ni sobre nada
y sí es la forma velada
de burlarse de la historia
para eso está la memoria
que se abre de par en par
en busca de algún lugar
que devuelva lo perdido
no olvida el que finge olvido
sino el que puede olvidar.
Sunday, May 17, 2009
Nueva Orleans en Sevilla
Y otro hallazgo, una semana antes, en el Festival de Jazz de la Universidad de Sevilla. Faltaron los bourbons y algún que otro ron imaginario.
Abraham Boba
Descubrí la otra noche, en un antiguo convento de monjas de clausura, a Abraham Boba. Tocó y cantó para unos cuantos en un histórico claustro del centro de Sevilla. A la intemperie. Las hermanas Sánchez me llegaron al alma. Fuga de Alcatraz, aunque no la cantó, al corazón.
Tuesday, May 12, 2009
Mal día
Pensé que sacaba nuevo disco o que presentaba gira al ver su foto esta mañana en la web de un periódico. Me equivoqué. Y me equivoqué también por hacerte caso.
Monday, May 04, 2009
Friday, May 01, 2009
Idea Vilariño
Nos dejó. Pero también dejó joyas como ésta, una de mis preferidas:
Decir no
decir no
atarme al mástil
pero
deseando que el viento lo voltee
que la sirena suba y con los dientes
corte las cuerdas y me arrastre al fondo
diciendo no no no
pero siguiéndola.
Decir no
decir no
atarme al mástil
pero
deseando que el viento lo voltee
que la sirena suba y con los dientes
corte las cuerdas y me arrastre al fondo
diciendo no no no
pero siguiéndola.
Wednesday, April 29, 2009
Carta
Parece que no existo. Pero estoy ahí. Siempre estuve ahí. Te observé cada segundo de tus milímetros de bourbon. Soporté en silencio tus reproches sobre mi indiferencia. Mi supuesta indiferencia, añado yo. Porque nunca aparté mi vista de tus ojos, de tus labios. Ni del vómito de tu sombrero. Ni de las rayas de tu nuevo cubrecabeza. Intenté que me miraras, que prendieras fuego sobre mi barriga mientras sonaba aquella trompeta triste que se metía por dentro. Pero no, tú no. Tú te revolcabas con ella.
Te empeñabas en alardear con tus amigos sobre mí, en creerte el único hombre que me había echado de menos. Y puede que sea verdad. Nunca antes me había sentido tan deseada ni con tantas ganas de acariciar un cuerpo sano como el tuyo. Pero no soy tonta. Vi cómo brindabas con unas asquerosas tetas gordas sin que notaras que seguía estando allí, entre alcohol puro y nostálgicos acordes. Era la última noche y seguías sin mirarme a la cara. Amaneció por duodécima vez consecutiva y me fui muerta de celos.
Espera, no digas nada. Aún no. Sí, es cierto. Tienes razón. Reconozco que jugué un poco contigo. Cuando ibas a buscarme expresamente, me escondía. Una gilipollez. Y cuando me encontraste despistada, me transformé inmediatamente en un insignificante papel rosa. Muy mal, sí, también lo sé. Pero espero que aún lo conserves en tu bolsillo. Por mí, egoístamente, por mí. Aunque sea arrugado, con las mismas imperfecciones que el Katrina dejó en mi cara. Jones me las vio una noche. “No pasa nada, muñeca”, me dijo con voz de Bogart hawaiano. Y me besó.
Te espero.
Fdo.: Luna
Frenchman Street, nº 609.
New Orleans (USA)
Te empeñabas en alardear con tus amigos sobre mí, en creerte el único hombre que me había echado de menos. Y puede que sea verdad. Nunca antes me había sentido tan deseada ni con tantas ganas de acariciar un cuerpo sano como el tuyo. Pero no soy tonta. Vi cómo brindabas con unas asquerosas tetas gordas sin que notaras que seguía estando allí, entre alcohol puro y nostálgicos acordes. Era la última noche y seguías sin mirarme a la cara. Amaneció por duodécima vez consecutiva y me fui muerta de celos.
Espera, no digas nada. Aún no. Sí, es cierto. Tienes razón. Reconozco que jugué un poco contigo. Cuando ibas a buscarme expresamente, me escondía. Una gilipollez. Y cuando me encontraste despistada, me transformé inmediatamente en un insignificante papel rosa. Muy mal, sí, también lo sé. Pero espero que aún lo conserves en tu bolsillo. Por mí, egoístamente, por mí. Aunque sea arrugado, con las mismas imperfecciones que el Katrina dejó en mi cara. Jones me las vio una noche. “No pasa nada, muñeca”, me dijo con voz de Bogart hawaiano. Y me besó.
Te espero.
Fdo.: Luna
Frenchman Street, nº 609.
New Orleans (USA)
Saturday, April 04, 2009
Friday, April 03, 2009
Sunday, March 22, 2009
En las nubes
Nunca me había pasado. Ir a recoger a una persona al aeropuerto y ver, mientras conduzco, cómo va descendiendo su avión. Mi coche iba a 80 Km/h. No sé a cuánto iría el avión. Sabía que por mucho que corriera, no lo alcanzaría. Pero también sabía que la persona que iba dentro me iba a estar esperando. Es real esto que cuento, me ha sucedido; tampoco es nada extraño. Pero cuando el avión desapareció de mi vista, pensé en que la escena no era más que una metáfora de los sueños. El avión es el sueño por el que día a día nos echamos a la carretera. Por el que aceleramos y frenamos, por el que seguimos adelante a pesar de las alertas reflejadas en el retrovisor. Pocas veces lo vemos cerca, casi siempre nos resulta inalcanzable. Pero nunca debemos quedarnos a la mitad del camino, hay que seguir tras él, aunque lo perdamos de vista, porque si lo queremos, si lo deseamos, ahí estará. Esperándonos.
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