Tuesday, January 24, 2006
Si alguien fuera tan amable de recordarme qué se hace una noche a las dos de la madrugada con un puñado de letras, le regalaría el mismísimo puñado de letras para que me deleitara esta misma noche a las dos de la madrugada y algún minutillo más. No. Se equivoca el que piense que soy egoísta por aquello del disfrute. Las letras son el mejor regalo. Desde hace tiempo yo misma las ansío. Y no hace falta que me vengan envueltas en papel y selladas con un lazo. Simplemente, quiero letras. Quizás las sueltas sean más interesantes. Llegan sin avisar, alocadas y encima puedo hacer con sus trazos lo que me dé la gana. Pero claro, vuelvo al principio. Necesito a alguien que me recuerde qué hacer con ellas. Ahora mismo, sólo se me ocurre sonreírles (a las letras). ¿Creen que me responderán? No sé. Las letras son unas puñeteras cuando quieren. Igual les da por no aparecer un tiempo. De repente una mañana te coquetean. Y justo al anochecer te mandan a la mierda. Y así estoy yo ahora. Despechada. Sin saber si mezclarlas con las cáscaras de pipa o llevármelas a la cama para escribir un sueño a medida.
Sunday, October 16, 2005
Saturday, March 26, 2005
Tuesday, March 22, 2005
Hoy es martes santo. Bueno, eso dice la Iglesia, porque para mí es martes y punto. Un martes más bien descafeinado. Las tiendas están abiertas, con olor a trabajo, pero los clientes van entrajetados y encorbatados, con olor a perfume barato. Es ridículo encontrarse con un niño de 16 años repeinado, con gomina, con chaqueta y pantalón de pinza comprando una lata de coca cola en la tienda del barrio. Aunque, pensándolo bien, quizá no sea ridículo, sino un coñazo. El nene se bebe la coca cola viendo –y valga la redundancia– pasar el paso. Igual hasta se la tiran encima. Igual hasta le manchan el traje que su madre ha recogido hace un momento de la tintorería. Igual ni se la bebe. Pero el subnormal del nene sigue allí, parado, boquiabierto, viendo aquel escenario de incienso y velas entre capirotes. Yo, mientras tanto, maldigo la coca cola, al tendero y al que le vendió la gomina al imbécil ése. Quiero llegar hasta mi casa, pero no puedo. Ni el volumen de la radio del coche me tranquiliza. Pito, pito más y más, pito y grito, pero la gente pasa de mí y yo sigo sin poder pasar. ¿Martes y punto? Más bien le quitamos la n al punto.
Monday, March 14, 2005
Saturday, March 05, 2005
Siempre que voy a un chino pido arroz frito con gambas. Y estoy harta, no de pedir siempre lo mismo, sino de que nunca me pongan las gambas. La próxima vez no me frena ni dios. Y a ésos les pongo yo una hoja de reclamación como que me llamo Lucía. Es que los chinos no me pueden joder a mí la noche por esa gilipollez. Y lo peor es que yo sé que me la joden porque mis glándulas salivales llevan segregando agua -o lo que sea- todo el día y se topan, pobrecitas mías, con cuatro granos de arroz y unas tiras de zanahoria más secas que el hueso de jamón que hay en mi casa. Pues se acabó. ¿No decoran sus palacios imperiales con acuarios? Pues que críen ahí langostinos si hace falta, que firmen un convenio con Los Romerijo de Sanlúcar o que se tiren ellos mismos a la cazuela, que algunos tienen los bigotes más largos que el gambón mayor del reino. Yo lo tengo claro: mañana, un japonés.
Tuesday, March 01, 2005
Estoy aquí pensando que si una cabra da leche y con esa leche se hace queso, a mí me debe oler todo a queso porque estoy como una cabra. Eso sí, hay un problemilla. Y es que yo, de momento, leche no doy. Otra cosa es que tenga mala leche, que no creo. Pero entonces me pregunto qué tiene que ver la cabra con el queso. O yo con el queso, que es lo mismo. Pues ni idea. Además, no entiendo por qué me estoy haciendo esta estupidez de pregunta. Mala leche es la que he tenido que tener hoy con más de uno ... o de una. Pero la leche se me corta y luego la que se indigesta soy yo. Ejemplo: el camarero del restaurante donde he comido. Una, que siempre tiene prisa, se pide un café y una tarta de queso, fíjate por dónde. Bueno, pues el inepto ése, que se cree que me hace gracia lo que dice, me trae antes el café que la tarta. Y le digo que no lo entiendo. Se me pone chulito y, con la mierda de prisa otra vez, me bajo los humos yo solita y me tomo el café antes de que se le bajen los humos, porque si encima se me enfría... ni leche, ni queso ni ná. La cabra, que soy yo, embiste al que sea con los cuernos (unos que cojo de alguien de al lado, claro está, porque mi cabeza está lisita).
No es por nada, pero en mi mesa ahora hay una pieza de El Cigarral y otra de cabrales, que me acabo de enterar de que es un pueblo. Y como yo para elegir soy pésima, paso y me voy a mi camita, que sé que el que está entre las sábanas, ése... chicosss, ése... amelieeee, éseee... sí que está como un queso... y una cabra.
No es por nada, pero en mi mesa ahora hay una pieza de El Cigarral y otra de cabrales, que me acabo de enterar de que es un pueblo. Y como yo para elegir soy pésima, paso y me voy a mi camita, que sé que el que está entre las sábanas, ése... chicosss, ése... amelieeee, éseee... sí que está como un queso... y una cabra.
Tuesday, August 31, 2004
Hola!!!! No soy ningún fantasma, no os asustéis. Soy yo, Lucía, la misma peliculera de siempre. Pues eso, que como soy tan peliculera, me inventé lo de mi muerte para ver si así podía descansar en paz. Rapidito y para no malgastar energías ni palabras, os resumo que me fui a París a relajarme yo solita. Ya os contaré cosillas si me apetece.
Monday, March 01, 2004
Lo odio, lo odio, lo odio. Tengo un compañero asturiano, muy tranquilo y coherente, que trata de tranquilizarme, más bueno él... Pero no puedo. Es superior a mis fuerzas. Es más, no quito la vista del frente para no irritarme más. No quiero verlo, noooo, es una pesadilla. Pero no a mi compañero, que es un cielo, sino a otro personajillo que anda por el supermercado machacándome. ¿Os ha pasado alguna vez? Todo lo que me dice me molesta. Me molesta que me diga "buenos días, guapa". Me molesta verlo sonreír. Me molesta verlo quejarse. Me molesta verlo protestar. Me molesta la camisa que trae puesta. Me molesta que me ofrezca un dulcecito. Me molesta que me regale aquarius. Me molestan sus gafas. Me molesta su voz. Me molesta que me dé días libres. Ummm, bueno, eso me molesta menos, pero es que el imbécil no me los da. Eso, me molesta que no me dé días libres. Me voy a comer, que me va salir una úlcera.
Friday, February 27, 2004
Hoy me habría conformado con cualquier cosa. Con unos macarrones del Ginos. Quizás con una película de vídeo. O puede que con un sofá cómodo donde estirar las piernas. Pero no. Una vez más, las cosas, por sencillas que parecen, se enredan y me arrojan a su enredo sin consideración alguna. Al final, la vida me enseña a ponerme el delantal para no mancharme de tomate cuando no puedo ir al Ginos. Y cuesta, pero me acostumbro a atarlo a mi cintura como algo cotidiano. ¿Que el videoclub está cerrado o me da vergüenza ir porque me acosan a llamadas para que devuelva la cinta de hace tres meses? No pasa nada. La vida también se encarga de recordarme que la película tan sólo es alquilada. No sin dolor y con recargo, la entrego. Y sustituyo la tarde con cualquier bodrio de la tele. Pero qué va. La vida tampoco me deja sola cuando le pido cuentas por las cuatro tablas que me vendió por sofá, porque me recuerda que el lote incluía unas cuantas sillas. Acabo recogiéndolas del montón donde yacían arrumbadas. Y no me queda otra opción que desplegar mis piernas sobre ellas.
Hoy me habría conformado con cualquier cosa. Pero me voy a la cama sin nada. Sin ni siquiera sueño, sin ningún sueño que borre el desencanto.
Hoy me habría conformado con cualquier cosa. Pero me voy a la cama sin nada. Sin ni siquiera sueño, sin ningún sueño que borre el desencanto.
Sunday, February 15, 2004
Señoras y señores, atención: la casta, la pura, ésa que sólo tenía orgasmos con su vejiga a punto de explotar, ésa, sí, la mismísima Lucía (yo para mí), sí, sí, siiiiiiiiiiiigue siendo virgen, joder. Si es que no puede ser. Para una vez que me decido, que se me presenta una ocasión apetecible y después de repetirme mil veces "Lucía, tía, que tienes ya 29 tacos pa andar con tonterías" va y me viene la gilipollas de la regla. Es un poco asqueroso, la verdad. Pero cuando el susodicho (ahora os digo quién es, tranquiiiilos) se disponía a culminar la operación, aquello empezó a arrojar un líquido raro. Si no fuera porque sabía que me tocaba ya, habría pensado que todo fue producto del susto. Y ahí acabó todo porque a mí me hace falta poco para bloquearme. Cada uno a lo suyo. Hemos quedado el finde que viene, cuando todo esté depurado y reciclado. El chico, muy bien dotado, por cierto, es abogado. Un día le vendí unos chuletones de cordero y me lo agradecerá de por vida. Al menos, eso dice. Menos mal que no se los cociné. Dios, menos mal.
Thursday, February 12, 2004
Iba tan tranquila sentadita en mi autobús. Llevaba vaqueros, camiseta roja, zapatillas y chubasquero blanco. Como siempre, con mi discman a todo volumen. A eso que se amontona un grupo en la puerta y me fijo especialmente en el culo de una tía, porque si una tía te estampa el culo en la cara, ¿tú qué ves? Pues eso, el culo de la tía. De repente, la tía se da la vuelta y me dice algo. Evidentemente, yo hago un hueco para que se siente en el lado de la ventanilla, que está libre. Pero veo que no pasa. La tía, con el culo ya en su sitio, seguía gesticulando. Al final tuve que quitarme los auriculares en el estribillo, joder. ¿Y para qué? Os habéis quedado con la ropa que llevaba, ¿no? Pues va y me dice que si yo estaba esperando en la cola de solicitudes para dependienta de El Corte Inglés. ¿Pero es que alguien va a pedir trabajo a El Corte Inglés con un chubasquero blanco y unas zapatillas? No sé, al final voy a pensar que lo de ser cajera se lleva en la cara. Y hablando de llevar... ruego, suplico (para el que lo quiera claro, exijo) que esta temporada se sigan llevando las minifaldas, que tengo que rentabilizar las que no me he puesto en invierno. Por cierto, ¿alguien sabe cuánto falta para que sea primavera en El Corte Inglés?
Monday, February 09, 2004
Que alguien diga que Beckham es un tío sexy, guapo y seductor no es ninguna novedad. Es más, resulta repetitivo y asqueante. No voy a negar que entra dentro de los cánones de belleza aceptados universalmente en estos tiempos que corren. Pero desde luego, el británico dejaría insatisfecha a mucha mujer –y a mucho hombre, claro, que yo no censuro como la Iglesia-. Y como ejemplo, un botón: “o sea” (como diría su novia pija, pero en inglés), yo. Estoy segura de que ese tío no me pondría nada (bueno, casi segura). Mucho dinero, mucha fama y mucha pelota –futbolística-, pero ¿quién me asegura todo lo demás? Y cuando digo lo demás, ya sabéis a qué me refiero. A eso, a eso, al grano. Porque claro, si le preguntan a la tal Victoria no te va a decir que su marido sexy, guapo y seductor es un pasmarote frío, reprimido y soso que se encontró por casualidad. Últimamente, hasta los hombres heterosexuales admiten que Beckham es la caña. Como las mujeres heterosexuales, que también vamos reconociendo, por mucho resquemor que nos provoque, la exhuberancia de la tal Angelina Jolie o el no sé qué de la ya madurita Julia Roberts. En realidad, no sé a dónde voy con todo esto. Pero vamos, si me dejan a elegir entre Beckham y Luis Tosar (por poner un ejemplo de macho español), ummmmm... elegiría a ese mismo en que estás pensando (¿estabas pensando en Reyes, no?)
Sunday, February 08, 2004
Friday, February 06, 2004
Azúcar, manteca de cacao, leche, pasta de cacao, suero de leche en polvo, emulgente (lecitina de soja), aroma y trazas de frutos secos. ¿Qué hago? ¿Me lo como o no me lo como? Es una porquería. Pero bueno, también lo puedo mirar desde esta otra perspectiva: "Un gran vaso de leche en cada tableta". Me lo voy a comer. Pero es que... tiene azúcar, manteca de cacao, leche, pasta de cacao, suero de leche en polvo, emulgente (lecitina de soja), aroma y trazas de frutos secos. Aunque claro, también puedo pensar en esto otro: "Toda la experiencia de Nestlé en un chocolate suave y cremoso ideal para toda la familia". No sé, no sé. Es que mi familia soy yo. ¿Me como la tableta entera entonces? Dice que puedo ganar, además, un Skoda Fabia Combi 1.2 64 CV Fresh -reuniendo miles de envoltorios, por supuesto-. Me jode decirlo, pero si el sexo es igual de complicado que el sustitutivo, me canonizarán. De momento, me como el coche, digo el chocolate.
Tuesday, February 03, 2004
Una vez me dijeron que regalabas diez años de vida a alguien si soñabas que moría. Pues bien. Yo, pese a que lo pasaba fatal con esas pesadillas -de sueño, nada-, me despertaba feliz y eufórica cuando de buenas a primeras había obsequiado con toda una década a mi padre, a mi abuela, a mi hermano, a mi hermana, a mi tía, a mi primo... A todos. Ahora que lo pienso, hasta Prodi tiene que agradecerme que aquella carta bomba que recibió hace poco no lo dejara pajarito. Pero tú, mi querido Berlusconi, no envidies a tu amiguito, que aunque en mis sueños coleas más que vives, lo tuyo es que te quiten más que te regalen (me refiero a años, por supuesto, el resto es otra historia). Y con esos liftings, cavalieri, vas sobrao como para también querer profanar mis noches serenas.
El caso es que andaba preocupada porque a quien le regalaría no diez, sino una vida eterna, no había muerto en mis sueños. Y es que hasta para eso es especial: no se perdonaría darme una mala noche. Pues lo siento, mamá, anoche me la diste y bien. Pero no sabes cuánto me alegro.
El caso es que andaba preocupada porque a quien le regalaría no diez, sino una vida eterna, no había muerto en mis sueños. Y es que hasta para eso es especial: no se perdonaría darme una mala noche. Pues lo siento, mamá, anoche me la diste y bien. Pero no sabes cuánto me alegro.
Tuesday, January 27, 2004
Como no me quiere nadie, yo me quiero, me quiero mucho, me lo digo a mí misma todas las noches: Lucía, cuánto te quieres, cuánto te quieres, Lucía, ayyyyyyy. No me puedo abrazar a mí misma, porque estoy como un tonel y no me abarco, pero si pudiera, lo haría. Es que hoy tengo un sobreexceso de amor y no podía pasar sin escribir un textito para recordarme que nadie pensó que llegaría hasta aquí, jamás. Si es que yo soy una niña muy coherente y cuando me quiero es por algo. Me voy a celebrarlo con un café y la pesada de mi compañera de caja. ¿Quién me mandaría hacerme amiga de ella? Va a tirar por tierra mi reputación de empleada ejemplar que nunca va a la máquina. Y es que claro, llega: ¡ Ay, ay ,ven a la máquina sólo 30 segundos!, y si me descuido, son 30 minutos de mi valioso tiempo. ¿Qué se habrá creído, que todas sus aventuritas y desventuritas (más de las últimas, pero se pone más presumida con las primeras) han de pasar a los anales de la historia?
En fin, además ni siquiera me invita al café. Si no fuera porque hoy me quiero tanto me sacaba de mis casillas. Y no sé cómo decirle que a ella sí que no la quiero como se cree, en realidad ni siquiera la mitad. Pero a mí sí me quiero, me voy a dar un besito, que a mí si me los doy, qué pena que no llego a apretarme, muacs, muacs, muacs. Sólo para mí y nada más que para mí, porque me los merezco y mucho.
Que síiiiiii, que ya voy a la máquina. Qué pesada.
En fin, además ni siquiera me invita al café. Si no fuera porque hoy me quiero tanto me sacaba de mis casillas. Y no sé cómo decirle que a ella sí que no la quiero como se cree, en realidad ni siquiera la mitad. Pero a mí sí me quiero, me voy a dar un besito, que a mí si me los doy, qué pena que no llego a apretarme, muacs, muacs, muacs. Sólo para mí y nada más que para mí, porque me los merezco y mucho.
Que síiiiiii, que ya voy a la máquina. Qué pesada.
Sunday, January 25, 2004
Si ya de por sí jode trabajar un domingo, ni os cuento lo que jode que una maratón te corte todos los accesos de entrada al curro. Dos horas dando vueltas y saliendo al mismo sitio para encontrarte con el mismo policía, las mismas indicaciones y más mala leche si cabe. La primera vez está bien, porque resulta que el poli, además, está mejor que quiere. Y bueno, en algún momento se te pasa por la cabeza que a ti, por ser tú, te dejará entrar. Pero nada. Vuelta otra vez a la rotonda de antes. La segunda vez jode aún más porque te ve el mismo poli y no es plan que ese tío tan buenazo piense que eres tonta y que no sabes salir de allí. Aun así, ni le doy pena ni me deja entrar. Ya la tercera vez no es que parezca gilipollas. Es que el gilipollas es el poli, que se cree que he vuelto por él. Y debe ser que el Cuerpo está muy bien adiestrado, porque me volvió a echar p'atrás. En fin, que me he tenido que tragar la carrera de tíos y tías sudorosas y mi orgullo, que es peor. Será posible...
Friday, January 23, 2004
Después de pasarme dos horas (de sesenta minutos cada una) esperando a que la peluquera me alisara este pelo de estropajo, no me quedan ya ni ganas de salir por ahí a lucirlo. Ni siquiera se me ocurre qué contar. O quizá sí, pero lo que se me ocurre es incontable. Así que como ando aquí toda desganada, os dejo con un textillo que acabo de leer y que me ha gustado:
"Si encontrara la lámpara perdida de Aladino o el espejo de Alicia, me vestiría de bruja con ojos de hada buena y te daría el secreto del pájaro encantado o, mejor, la promesa de un sueño de manzana. Ya sé que los fantasmas siguen dando las doce, que hay inviernos enteros de paraguas sin beso y tardes en que todo te muestra su factura: el reloj y el examen que no te has preparado, las alas que has tenido que colgar en la silla, las ventanillas grises de adioses aparcados, y ese timbre lejano del amor, que no suena, esa voz que interrumpa los folios en la mesa para decir tu nombre como una lección dulce. Y son tristes, lo sé, esos momentos hondos, interminables, en que las esperanzas son como fichas gastadas, y el futuro tan sólo un juego estropeado. Pero te quedan todos los sueños por delante, mil arcoiris que apostar a la luz y soles y más soles que aguardan el preciso colorín colorado de los cuentos".
"Si encontrara la lámpara perdida de Aladino o el espejo de Alicia, me vestiría de bruja con ojos de hada buena y te daría el secreto del pájaro encantado o, mejor, la promesa de un sueño de manzana. Ya sé que los fantasmas siguen dando las doce, que hay inviernos enteros de paraguas sin beso y tardes en que todo te muestra su factura: el reloj y el examen que no te has preparado, las alas que has tenido que colgar en la silla, las ventanillas grises de adioses aparcados, y ese timbre lejano del amor, que no suena, esa voz que interrumpa los folios en la mesa para decir tu nombre como una lección dulce. Y son tristes, lo sé, esos momentos hondos, interminables, en que las esperanzas son como fichas gastadas, y el futuro tan sólo un juego estropeado. Pero te quedan todos los sueños por delante, mil arcoiris que apostar a la luz y soles y más soles que aguardan el preciso colorín colorado de los cuentos".
Subscribe to:
Posts (Atom)